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Hans Castelijns
Medico Veterinario - Maniscalco
D. V. M. - Certified Farrier

Talones bajos y talones remetidos: causas, consecuencias y soluciones

Revista Ecuestre n° 240 Febrero 2003

Foto 1
Foto 1
Una soluciòn para remediar el efecto de los talones bajos: 
herrar a intervalos de tiempo adecuados

DEFINICIONES:

Talones demasiado bajos significa que el eje falangiano está quebrado hacia atrás a nivel de la articulación interfalangiana distal. También se puede definir como una falta de tapa a nivel de los talones o un exceso de tapa en las lumbres, en este último caso este defecto de aplomo es corregible con el recorte del casco (esquema 1b)

Fig 1
Esquema 1 (a,b,c)

Talones remetidos o huidizos se entiende la falta de paralelismo entre la tapa dorsal y la inclinación de los talones (esquema 1c). Ello implica que los túbulos córneos que descienden de la corona estén inclinados con un ángulo mayor con relación al suelo en las lumbres más que en los talones.

Si bien, a menudo, se encuentran asociados a los talones bajos, se diferencian en el hecho que se pueden presentar sin que el eje falangiano se encuentre quebrado y a demás no es corregible con un simple recorte.

Foto 2
Foto 2
Talones remetidos o huidizos

CAUSAS:

Eje digital oblicuo. Un eje falangiano oblicuo, a menudo asociado a un caballo lejos de tierra que carga más los talones, puede causar un mayor desgaste o un menor crecimiento de estos últimos.

Inclinación de la corona. La inclinación de la corona (esquema 2) forma parte de la conformación individual de cada sujeto. Una corona casi paralela al terreno (2C) corresponde a unos talones fisiológicamente largos siempre que no se haya alterado el eje falangiano. Por el contrario, a una corona muy inclinada respecto al terreno (2B) corresponden talones fisiológicamente cortos. Cuando la corona no está formada por una línea más o menos recta sino que se inclina hacia los talones tendremos seguramente talones remetidos. Paradójicamente, los talones largos (corona poco inclinada) son los que tienen más posibilidad de convertirse en remetidos cuando se inclinan hacia delante.

Fig 2
Esquema 2 (A,B,C)

Hiperconicidad. La inclinación de la tapa, cuando es muy grande respecto al suelo, corresponde a un pie hipercónico (esquema 3C). Este tipo de pie tiene una expansión muy marcada y el continuo movimiento de apertura y cierre desgasta mucho los talones incluso con el pie herrado.

Fig 3
Esquema 3

Humedad. Además de la conicidad del pie, la expansión depende de la humedad. Las partes internas contienen un porcentaje mayor de agua y pierden volumen cuando el pie se seca y se encastilla. El pie demasiado blando se ensancha y desgasta fácilmente los talones dada su gran elasticidad y menor resistencia.

Intervalo demasiado largo entre herrajes. En general, se puede afirmar que se observa un grado de expansión y de desgaste más o menos marcado a nivel de los talones incluso en el pie herrado. De ello se deduce que se crea un desequilibrio entre la longitud de las lumbres, donde la tapa crece y no se desgasta, y la longitud de los talones, donde la tapa crece igual pero se desgasta. Este desequilibrio será tanto mayor cuando más largo sea el intervalo entre herraje y herraje. (esquema 4)

Fig 4
Esquema 4

Grassfoot o Pie de Prado. Un caso especial es el llamado Grassfoot (Esquema 5) o pie de prado donde una actitud determinada del potro, que lleva hacia delante uno de sus anteriores dejando el otro debajo suyo para llegar mejor al pasto, causa un desarrollo distinto de los dos pies: uno recto y alto en los talones, el otro bajo y achatado en la parte posterior. Esta actitud es atribuible a un desarrollo inarmónico entre la longitud de las extremidades y del cuello. Personalmente lo he observado a menudo en potros y caballos árabes que tienen un período de desarrollo precoz e intensivo entre los 4-8 meses).

Fig 5
Esquema 5

Errores de recortado y herraje. Errores de recortado y herraje son frecuentemente causa de talones bajos y/o remetidos. En algunas disciplinas y en algunas tradiciones ecuestres estos errores eran y son todavía casi la norma.

Pienso en los trotones, en los árabes de concurso morfológico, en los posteriores de los Quarter de Reining, en los P.S.I. de carreras. Se oían y se oyen todavia justificaciones como: “Da velocidad” (trotones), “Da movimiento” (arabes), “Asi se entra mejor en el sliding stop” (Reining). 

En las carreras de galope he conocido criadores que exigían al herrador que, si el pie no era redondo, plano e hipercónico, lo hiciera bajando drásticamente los talones, independientemente del eje falangiano del animal. 

El miedo (a veces justificado) de que un caballo se arranque las herraduras anteriores alcanzándose con los posteriores porque va herrado “cómodo” en los talones, lleva a menudo a herrar demasiado corto y/o estrecho, con el agravante que si el caballo no se hierra a intervalos relativamente breves le faltará el soporte adecuado y la protección necesaria en los talones. 

Como prueba de que la herradura puede ser el responsable de unos talones demasiados bajos basta observar como los caballos descalzos, con amplia oportunidad de movimiento, tienden a tener pies relativamente equilibrados.. 

Una lumbre larga, en contacto con el suelo, se gastará deprisa; la ranilla, las barras y la palma, al estar en contacto parcial con el terreno, distribuirán mejor la carga permetiendo un crecimiento mayor de los talones.

CONSECUENCIAS:

Para poder hablar de las consecuencias del aplomo defectuoso, debemos analizar la anatomía (Esquema 6) y la fisiología, especialmente la biomecánica y la biocinética que describen las palancas, las fuerzas y el movimiento de la “máquina” equina. 

Fig 6
Esquema 6

Biocinética. Empezando con una breve alusión a la biocinética (esquema 7), hoy en día está probado que el viejo esquema, tantas veces repetido durante décadas en los más variados manuales de herraje y de podología, sobre la influencia del eje falangiano sobre el arco de suspensión es erróneo (ver Ratzalaff, Clayton, Balch, Vanschepdeal). 

El arco de suspensión se representa más correctamente por un arco relativamente aplanado con los ápices, arco que permanece relativamente constante en su forma independientemente del ángulo del casco. 

Un pie con talones demasiados bajos y por ello con la lumbre relativamente demasiado larga, tiene sin embargo una fase de apoyo alterada; siendo la lumbre y no los talones la que se pone en contacto primero con el suelo y la elevación del pie del terreno queda retardada. Por consiguiente, la fase de apoyo se mueve hacia atrás respecto del cuerpo del caballo.

Fig 7
Esquema 7

Biomecánica. En términos de biomecánica se observarán las siguientes consecuencias:

1)Longitud de la palanca. La longitud del la palanca (Esquema 8) que va de la punta del pie a la proyección vertical de la articulación interfalangiana y metacarpofalangiana está aumentada.

Fig 8
Esquema 8

2) Las estructuras flexoras cargan de forma inarmónica. Las estructuras flexoras cargan de forma inarmónica (Esquema 9). La caja córnea y con ella la tercera falange se vuelven más oblicuas, someten a mayor tensión el tendón flexor profundo. Ello comporta una verticalización de la cuartilla con disminución de la tensión sobre el tendón flexor superficial y sobre el ligamento suspensor del menudillo. 

Resaltamos que el ángulo agudo distal que describe el flexor profundo aumenta la presión a nivel de la bursa del navicular.

Fig 9
Esquema 9
3) Relaciones interfalangiana distal. Cambian las relaciones en la articulación interfalangiana distal (Esquema10).
Fig 10
Esquema 10
La segunda falange, verticalizándose respecto al la tercera, se relaciona sobre todo con la cara articular del navicular, que, a su vez, puede ceder menos hacia abajo a causa de sus ligamentos colaterales que se unen proximalmente al extremo de la primera falange. La fase de apoyo en la que todos estos factores se suman para dar mayor presión a nivel del navicular se encuentra justo antes del momento de despegarse el pie del suelo, en la fase prepropulsiva. (Esquema11)
Fig 11
Esquema 11

4) Contusiones y microtraumas. La menor longitud de los talones, acompañada de barras débiles y de una ranilla demasiado desarrollada, expone toda la estructura palmar del pie a más contusiones y microtraumas; así, podrán darse más fácilmente contusiones en los ángulos de inflexión y también repercusiones a nivel de la bursa sinovial del navicular.

5) Tensión laminar. La longitud excesiva de la lumbre causa tensión laminar sobre el engranaje dermaqueratofiloso en la parte dorsal de la pared (Esquema 12), especialmente cuando se asiste a la formación de una pared dorsal cóncava y no paralela al dorso de la tercera falange. Habiendo aumentado la tensión del flexor profundo sobre la tercera falange no es extraño observar desprendimientos laminares en la punta, con fenómenos de oncomicosis u hormiguillo por microorganismos oportunistas o incluso algún caso de laminitis.

Fig 12
Esquema 12

6) Sobrecarga a nivel de la corona. Los talones excesivamente bajos, por tanto, conllevan una sobrecarga a nivel de la corona en la parte posterior del pie y por consiguiente, un crecimiento menor de esta parte del casco, estableciendo un círculo vicioso.

SOLUCIONES:

Las técnicas para intentar remediar el efecto de los talones bajos y/o remetidos van desde reglas elementales del buen herraje hasta técnicas muy complejas e incluyen las siguientes:

1) intervalo adecuado entre herrajes. Herrar a intervalos de tiempo adecuados para cada individuo. No dejar un caballo con pies hipercónicos demasiado tiempo con una herradura vieja

Foto 3
Foto 3
Herrado correcto de los talones huidizos. Obsérvese la longitud de las ramas
2) Descanso adecuado. Dejar un descanso adecuado a nivel de los talones y cuarta partes así como una longitud suficiente en las ramas de la herradura. 
Una regla útil en este sentido podría ser el dejar sobresalir el talón de la herradura hasta media distancia entre el talón del pie y la proyección vertical del bulbo del talón. (Esquema 13)
Fig 13
Esquema 13

3) Eliminar concavidades de la tapa dorsal. Eliminar eventuales concavidades de la tapa dorsal, restableciéndose el paralelismo con la tercera falange. Llevando la herradura hacia atrás respecto a la parte anterior del casco, coincidirán mejor el centro de gravedad de la herradura con la proyección del centro de la articulación interfalangiana distal. Para los anteriores hará falta usar herraduras sin pestañas o con pestañas laterales. Igual efecto se obtiene cuadrando la punta o levantando las lumbres en la parte anterior de la herradura

4) Asiento concéntrico. Disminuir la excesiva expansión del pie hipercónico resulta útil dar a la herradura un asiento concéntrico, manteniéndolo plano sólo a nivel de los talones. Con la misma finalidad se pueden usar pestañas laterales colocadas en la parte mas ancha del casco.

5) Herradura de huevo. Con el uso de herraduras de huevo se puede obtener una mejora de la base de apoyo de la parte posterior del pie. Así, los talones se hundirán menos en el terreno y el centro de gravedad de la herradura coincidirá más fácilmente con el centro articular. 

6) Herradura invertida. Se puede ir más allá de la herradura de huevo usando la herradura invertida con o sin pestañas laterales. A la ventaja de una base de apoyo aumentada a nivel de la parte posterior del pie, hay que añadir la de una gran facilidad para el despegue del pie al final de la fase de apoyo. Tal solución ofrece además la ventaja que permite un desgaste moderado de la punta durante el tiempo entre dos herrajes.

7) Herraduras levantadas en los talones. El eje falangiano se puede restablecer artificialmente con herraduras levantadas en los talones y con herraduras planas con cuña o con plantillas cuneiformes. Algunos aconsejan una herradura levantada para problemas de talones remetidos que deben ser previamente nivelados para eliminar la parte de los túbulos vencidos hacia delante (Esquema 14). Si bien es teóricamente correcto, siempre resulta difícil cortar talones ya atróficos. Se puede combinar la herradura de huevo con una alza en los talones, ya sea mediante plantillas intercaladas, ya sea mediante el uso de herraduras de huevo con talones levantados con materiales de aleación (por cuestiones de peso). Sin embargo, un defecto de la aleación es que los talones dotados de gran expansión tienden a excavar surcos en la cara superior de la herradura.

Fig 14
Esquema 14

8) Distribucion de la carga a otras estructuras. Para estimular un mayor crecimiento de los talones atróficos son útiles los métodos que distribuyen parte de la carga de la tapa a otras estructuras del casco como barra-palma o ranilla.

  • - Caballo descalzo El más simple, muy usado en Inglaterra en verano con los caballos de caza, consiste en dejar el caballo descalzo sobre terrenos blandos y recortándole regularmente la punta.
  • - Herraduras de corazón Para aprovechar la ranilla que en cascos hipercónicos suele estar hiperdesarrollada, se pueden utilizar herraduras de corazón, en las cuales el corazón tenga un buen contacto con la ranilla.
    Los inconvenientes de esta herradura son que no está adaptada a trabajos duros porque las presiones que el corazón trasmite a través de la ranilla, de la almohadilla digital y del flexor profundo a la bursa navicular son excesivas. Huelga decir que no es un método para un caballo con síndrome navicular.
  • - Silicona El uso de plantillas con silicona entre la plantilla y la palma-barra-ranilla permite interponer una capa de soporte pero a la vez blanda entre el pie y el suelo, descargando así las partes de la tapa sobrecargadas. 
    Idealmente, se hace aplicando una silicona con catalizador entre la plantilla y la palma con el casco en la mano y dejándolo endurecer en esta posición. Así se evita que el caballo eche fuera parte de la silicona aún liquida, perdiendo parte de su efectividad cuando apoye la extremidad y con ello deforme ligeramente la caja córnea, incluida la palma. 


9) Reconstrucción artificial. Por último existe la posibilidad de efectuar una verdadera reconstrucción de los talones con resinas de alta calidad, resinas que, además de ser extremadamente adhesivas, deben ofrecer una flexibilidad análoga a la del casco a nivel de los talones. 
Este método reclama una limpieza meticulosa, un caballo muy paciente o sedado, ya que la reconstrucción se debe llevar a cabo en varias capas para evitar recalentar estructuras sensibles cuando la resina se endurece y finalmente un propietario dispuesto a sufragar los numerosos costes en material y mano de obra.

CONCLUSIÓN

Concluyo subrayando que no existe una receta universal de herraje para estos defectos sino más bien una serie de métodos y de técnicas entre las cuales se pueden elejir según el caballo e incluso según el propio casco.

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